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miércoles, 25 de diciembre de 2024

Manuel F. Lorenzo: Curriculum vitae y Publicaciones

 

MANUEL FERNANDEZ LORENZO

Profesor Titular Jubilado de la Universidad de Oviedo

 



    Curriculum vitae 

     Nacido en Avilés (Asturias) en 1954, se licenció en Filosofía por la Universidad de Valencia en 1979, con la Tesis de Licenciatura  “Los periodos históricos en Fichte y Marx””, dirigida por Gustavo Bueno, -aunque por motivos administrativos figure como Director Fernando Montero Moliner-, y leída en la Universidad de Valencia en 25 de Junio de 1979, obteniendo la calificación de Sobresaliente. Se doctoró en Filosofía por la Universidad de Oviedo con la Tesis “Ensayo sobre la ontología póstuma de Schelling”, dirigida por Gustavo Bueno Martínez, leída el 4 de Junio de 1984, obteniendo la calificación de Sobresaliente Cum Laude. Dicha Tesis obtuvo el Premio extraordinario de Doctorado por la Universidad de Oviedo en el curso académico 84-85.

     Profesor Ayudante de la Universidad de Oviedo desde 1-10-79 hasta 30-9-89. Desde entonces pasa a Profesor Titular de dicha Universidad ininterrumpidamente en activo hasta su Jubilación en 1-9-2024. impartiendo docencia sobre Historia de la Filosofía y especialmente la Filosofía Contemporánea, además de Fundamentos de Filosofía e Introducción a la Filosofía. Impartió docencia asimismo en los  cursos de Postgrado: “Filosofía de la Diferencia y Pensamiento Débil” (1987-88), “Génesis y Estructura del Materialismo Filosófico” (1988-89) y “Percepciones, Ideas y Creencias” (2003-2004). Participó como investigador en los Proyectos de Investigación: “Teoría de la ciudad”, dirigido por Julián Velarde Lombraña con fecha de inicio 1-1-90 y en “Filosofía, Humanidades y Universidad”, con fecha de inicio 1-1-92, financiados por la Universidad de Oviedo. 

     En 1972 inició sus estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Oviedo, donde entró en contacto con la filosofía de Gustavo Bueno a través de sus entonces muy concurridas clases en la Facultad de Filosofía. En 1973 debió trasladarse a la Universidad de Valencia para poder cursar la especialidad en Filosofía, alcanzando la licenciatura en 1978. Al año siguiente, tras la Lectura de su Tesis de Licenciatura “Los periodos históricos en Fichte y Marx”, se incorpora como profesor ayudante de la cátedra de Gustavo Bueno en dicha Facultad de Filosofía de la Universidad de Oviedo. Desde entonces participa como miembro de la denominada Escuela o “Grupo de Oviedo”, dirigida por Gustavo Bueno, por un periodo de aproximadamente 15 años. Durante dicho periodo contribuyó a la aplicación del Materialismo Filosófico a la interpretación de la Historia de la Filosofía, además de con diversas colaboraciones en la revista El Basilisco, con el desarrollo de una tesis doctoral, dirigida por Gustavo Bueno, sobre la filosofía tardía del filósofo alemán W.F.J. Schelling, -publicada como libro con un Prólogo de Gustavo Bueno con el título de La última orilla. Introducción a la Spätphilosophie de Schelling (1989)- Posteriormente, sus investigaciones filosóficas se han ido orientando progresivamente hacia la solución de problemas de Fundamentación del propio Materialismo Filosófico, de los cuales acabó surgiendo la propuesta filosófica de lo que denomina el Pensamiento Hábil. Dicha propuesta filosófica trata de poner el fundamento sistemático de la racionalidad humana en las habilidades manuales, en tanto que, a partir de las acciones manuales, entendidas como un fundamento cortical o fronterizo, es posible desarrollar una nueva filosofía que propone denominar, desde un punto de vista metodológico, como filosofía operatiológica o filosofía de las manos. Ha ido publicando tales investigaciones en obras como Introducción al Pensamiento Hábil (2007), Principios filosóficos del Pensamiento Hábil (2009), Del Yo al Cuerpo (2011), Meditaciones Fichteanas (2014), Pensar con la manos (2017) y La Razón Manual(2018), Filosofía de las Manos (2023), Fronteras en el Origen (2024).


Líneas de Investigación 

     Su actividad académica de investigación filosófica se ha centrado en temas relacionados con la Filosofía clásica del Idealismo alemán, especialmente con las filosofías del último Schelling y Fichte y en el proyecto de una nueva fundamentación de la Filosofía a la luz de la nueva concepción operacional del conocimiento desarrollada por Jean Piaget en su Epistemología Genética y continuada de una forma profunda e innovadora por el filosofo español Gustavo Bueno en relación con el conocimiento científico en su Teoría del Cierre Categorial.

     Con dicho proyecto de renovación filosófica que el autor denominó Pensamiento Hábil (con ocasión de su participación en unas jornadas sobre el Pensamiento Débil del filósofo italiano Gianni Vattimo que tuvieron lugar en la Universidad de Oviedo en 1995) se quiere dar expresión a una nueva filosofía que centre su reflexión  en la tesis atribuida a Anaxágoras de que “la inteligencia proviene de las manos”. Dicha tesis no ha encontrado hasta la aparición de la Paleoantropología evolucionista y la Psicología evolutiva piagetiana una confirmación científico positiva sobre la que poder fundamentar una reflexión filosófica en torno al papel de las habilidades corporales en general, y de las manuales en especial, en el desarrollo de la comprensión y dominio racional del mundo. Ello exige entonces una nueva interpretación filosófica de la racionalidad humana como siendo originariamente, de modo trascendental y decisivo para la propia existencia humana, habilidad corpóreo operatoria. De ahí que a esta nueva filosofía la haya denominado también el autor, en otras ocasiones, como “filosofía de las manos” o “filosofía de la razón manual”.

     La vuelta a Anaxágoras, filósofo presocrático griego, quién habría sostenido que "el hombre es más inteligente que los animales porque tiene manos", debe ser valorada en el sentido de superar el olvido del Ser que Heidegger atribuye a la Metafísica occidental, tratando de construir un sentido nuevo para una ontología o metafísica futura en relación con el olvido de la mano en la concepción tradicional del conocimiento. Un punto de apoyo extremadamente valioso lo proporciona el propio Heidegger con su propuesta de partir en su ontología de la existencia humana del “ser a la mano” (Zuhandensein) y no de del “ser a la vista” (Vorhandensein), con el fin de hallar un nuevo sentido del Ser que nos permita superar el Idealismo de la Metafísica moderna. Sin embargo, el autor considera que la insuficiencia de los brillantes y famosos análisis de Heidegger que le llevaron a considerar a su obra más importante, Ser y Tiempo, como un proyecto inacabado,   reside en las limitaciones del método fenomenológico husserliano para edificar una nueva filosofía. Así como la Psicología fenomenológica de Brentano en su tiempo abrió el camino en el terreno filosófico para el método fenomenológico, el autor considera que la Psicología operacional de Piaget nos abre la posibilidad para desarrollar un nuevo método filosófico que denomina como método operatiológico. Dicho método al no ser ya meramente descriptivo sino decididamente constructivo y reconstructivo, permite la posibilidad de edificar nuevas sistematizaciones filosóficas basadas en fundamentos más sólidos y anclados en la realidad que los tradicionales. Permite desarrollar, frente al positivismo fenomenológico, un positivismo operatiológico.

     El Positivismo, bajo la forma última de la filosofía analítica anglosajona, atraviesa hoy una fuerte crisis aquejado síntomas fatales de agotamiento creativo, como son el escolasticismo, la trivialidad y falta de interes para un público general de sus discusiones, el especialismo en cuestiones filosóficas regionales (el lenguaje, la "mente"). Dicha crisis es paralela a la sufrida por la filosofía marxista tras la caída del Muro de Berlín y el hundimiento de la Unión Soviética. Ello está conduciendo a USA, principal baluarte durante la Guerra Fría, y aún hoy, de las corrientes positivistas, hacia la busqueda de una nueva filosofía de recambio que le permita mantenerse en la vanguardia filosófica, como ocurrió en la segunda mitad del pasado siglo.. Se ve esto con claridad en la figura de su mas famoso intelectual en los últimos años, George Lakoff, discipulo de Chomsky, cuando propone en su influyente libro Philosophy in the flesh (1999), escrito en colaboración con M. Johnson, la vuelta a un nuevo positivismo fenomenológico inspirado en el Husserl de Merleau-Ponty.

     Un positivismo fenomenológico que reivindica el último Husserl del "mundo de la vida" (Lebenswelt) y que busca, por ejemplo, la génesis de las metaforas (Lakoff & Johson, Metaforas de la vida cotidiana, Cátedra, Madrid, 1980) en la racionalidad inscrita en los cuerpos humanos, en la "carne" (flesh)de sus circuitos neuronales que coordinan de foma lógica los movimientos y acciones del sujeto. Dicho movimiento científico-filosófico norteamericano suele ser denominado como Embodied Mind y en el se incluyen destacados biólogos como los chilenos H. Maturana y F. Valera.

     En tal sentido, la propuesta de una renovación de la filosofía que el autor denomina Pensamiento Hábil (Ver Manuel F. Lorenzo, Introducción al Pensamiento Hábil (2007), Principios del Pensamiento Hábil (2009)), se inserta y converge con dicho movimiento positivista en sus aspectos más básicos, aunque se ponga más el acento en las cuestiones más estrictamente filosóficas, no solo por el interés que ya mostró el autor en rescatar la propuesta de una Filosofía Positiva hecha por el viejo Schelling frente a la Filosofía meramente lógico-especulativa de Hegel (ver Manuel F. Lorenzo, La última orilla. Introducción a la Spätphilosophie de Schelling, Oviedo, 1989), sino también por rescatar planteamientos filosóficos que parecían periclitados, como el raciovitalismo de Ortega o los aspectos más pragmátistas de Heidegger ligados a sus consideraciones sobre el "ser a la mano".

     No obstante, una diferencia, más de grado que de fondo, la pondríamos en la mayor importancia que el autor otorga a un precursor de las tesis del "embodiment" como Jean Piaget. Pues en USA la influencia del psicólogo suizo ha sido mayor en el área de la Pedagogía que en en el área de la Psicología, debido en parte al peso y mayor prestígio de la Psicología Conductista tipo Skinner. En España, la influencia de Piaget ha sido muy grande, tanto entre los pedagogos como entr los psicólogos y, por ello, el punto de partida del Pensamiento Hábil se remite necesariamente a su innovadora obra. Además, Piaget no debe ser considerado como un mero psicólogo, sino como alguien que puso también en marcha un proyecto ambicioso de una nueva explicación general del conocimiento, denominado Epistemología Genética, cuyas fronteras se mueven muchas veces entre la ciencia y la filosofía. Pues Piaget, buen conocedor de la tradición filosófica clásica, aunque creyese que podía superarla para pisar un terreno puramente científico al plantear de nuevo los fundamentos del conocimiento humano, de hecho no pudo escapar a supuestos filosóficos tan básicos como la tesis de que el conocimiento deriva, no tanto de las meras sensaciones, como de las acciones de los individuos, tesis enunciada modernamente por Fichte que ponía el origen de la conciencia en las acciones del sujeto (Tathandlung). por ello se puede aceptar en parte su rechazo a la filosofía puramente especulativa, pero no a una filosofía positiva que plantea como ineludible el asumir los resultados necesariamente parciales de las ciencias cognitivas como punto de partida sobre el cual iniciar una reflexión más general y propiamente filosófica.

     Una filosofía, en la tradición positivista que, por ejemplo, inaugura Augusto Comte, debe desarrollar, además de una explicación general del conocimiento, una explicación particular del conocimiento científico distinguiendo y clasificando las ciencias. En este último terreno, sin embargo, Piaget no fue más allá de la organización de congresos y reuniones interdisciplinarias sin conseguir una acabada teorización del conocimiento. Pero Piaget, en España, influyó con más fuerza quizas que en otros lugares, en el campo de la creación más estrictamente filosófico-académica. Como prueba de ello, el autor se remite a la obra de Gustavo Bueno quien, en su Teoría del Cierre Categorial (1992-93), desarrolla una novedosa teoría de la ciencia en la que se concede una importancia esencial a las operaciones corporales de los científicos (dotadas de un cierre operatorio del tipo de los agrupamientos algebraicos propios de la racionalidad corporal de los niños estudiados por Piaget y su Escuela), en la construcción de los Teoremas en los que se condensan lo nucleos de las leyes científicas. Dicha concepción buenista incorpora, a nuestro juicio, aspectos esenciales de la obra de Piaget sin los cuales no se hubiese podido desarrollar. Pero, al mismo tiempo, al insertarlos en componentes ontológicos más cercanos a la tradición marxista del Diamat,, la obra filosófica de Gustavo Bueno se sitúa en un terreno que para una mentalidad positivista resulta sospechosa de recaer en una especie de nueva "metafísica" escolástico materialista. De ahí que, desde la propuesta de una nueva filosofía positiva, como la que se abre camino en la embodied philosophy, el Pensamiento Hábil que se propuesto por el autor debe tratar de insertar los brillantes resultados, tanto de la Epistemología Genética piagetiana como de la Teoría del Cierre Categorial buenista, en una fundamentación filosófica nueva que sea capaz de corregir a la vez el defecto de "cientifismo" de Piaget como el reproche de escolasticismo metafísico que se hace a Bueno.

     En tal sentido se propone por parte del autor una filosofía positiva operatiológica como superadora del todavía emergente -en la filosofía del Embodied Mind de Lakoff y otros-, positivismo fenomenológico de Husserl o Merleau-Ponty y, al mismo tiempo, como una vía abierta para alcanzar nuevos y prometedores resultados filosóficos. Dicha nueva fundamentación filosófica se sustancia en la propuesta de una nueva forma de entender la racionalidad humana como siendo, originaria y constitutivamente, racionalidad manual. Para ella, "pensar" es algo análogo a "maniobrar", siendo el fundamento de esta nueva filosofía lo que el autor denomina la Razón Manual, la cual debe ponerse en relación con la línea de la filosofía española contemporánea que arranca de la propuesta unamuniana de relacionar -frente a Descartes- la conciencia o el yo con el existente de "carne y hueso", continiada y profundizada por Ortega y Gasset al conectar irreversiblemente el Yo con sus Circunstancias, entendiendo la razón humana como Razón Vital. Posteriormente, Eugénio Trías ha profundizado brillantemente en esa nueva fundamentación española de la filosofía con su consideración del Límite mismo dado entre el Yo orteguiano y su circunstancia, entre lo nouménico y lo fenoménico, como un territorio positívo, y no ya como una mera línea separadora, acuñando el concepto correspondiente de una Razón Fronteriza. El Pensamientp Hábil pretende incorporarse a esta corriente filosófica al entender las manos humanas, en cuanto extremidades del cuerpo, como generadoras de una racionalidad fronteriza (Trías) y vital (Ortega), como el órgano fronterizo situado entre el Yo y la Circunstancia, captado como un sujeto corporeo-operatorio (Bueno). Asimismo, frente al método "fenomenológico-figurativo" de Trías, patente en sus análisis del Gran Vidrio de Marcel Duchamp o del Limes o frontera del Imperio romano, se plantea ahora un método lógico-operacional (Operatiológico).


Libros publicados

La última orilla. Introducción a la Spätphilosophie de Schelling, Pentalfa, Oviedo, 1989. Prólogo de Gustavo Bueno.

La rebelión de las minorías, Lulu, Morrisville, North Carolina, 2006.

Introducción al Pensamiento Hábil, Lulu, Morrisville (North Carolina), 2007. 

Principios filosóficos del Pensamiento Hábil, Lulu, Morrisville (North Carolina), 2009. 

En defensa de la Constitución, Lulu, Morrisville, North Carolina, 2010.

Del Yo al Cuerpo. Esbozo de una Historia de la Filosofía Contemporánea en relación con la Filosofía española actual, Lulu, Morrisville (North Carolina), 2011. 

Oligarquía y Separatismo. Dos graves defectos de la actual democrácia española, Lulu, Morrisville (North Carolina), 2014.

Meditaciones Fichteanas, Logos Verlag, Berlín, 2014.

Pensar con las manos, Lulu, Morrisville (North Carolina), 2017.

La Razón ManualLulu, Morrisville (North Carolina), 2018.

Filosofía de las manosLulu, Morrisville (North Carolina), 2023.

Fronteras en el Origen. Filosofía operatiológica de la racionalidad políticaLulu, Morrisville (North Carolina), 2024.


 Colaboraciones en libros

“Nota sobre la filosofía de la religión en Schelling”, en Gustavo Bueno, El animal divino, 1ªedición, Pentalfa, Oviedo, 1985, 173-179.

“Ceremonias”, voz del diccionario Terminología científico-social. Aproximación crítica (Anexo), dirigido por Román Reyes, Anthropos, Barcelona 1991, 20-22.

“Ser como voluntad y Ser-a-la-mano”, en Gianni Vattimo y otros, Filosofía, Política, Religión. Más allá del “pensamiento débil”, Ediciones Nobel, Oviedo, 1996, 213-226.

“Metafísica, Filosofía y fin de la modernidad”,en Scripta. Estudios en homenaje a Élida García García, Universidad de Oviedo, 1998, 161-186.

“Para la fundamentación de un pensamiento hábil”, Studia Philosophica(I), Departamento de Filosofía, Universidad de Oviedo, 1998, 297-318.

“Schelling y el círculo ambicioso”, en Arturo Leyte(edit.), Una mirada a la filosofía de Schelling, Servicio de publicaciones de la Universidad de Vigo, 1999, 131-139.

 Las voces: Contexto de justificación-de descubrimiento, Fundamento, Fundamentalismo, Gnosticismo, Positivismo del Compendio de Epistemología, Editorial Trotta, Madrid, 2000.

“Fenomenología y Pensamiento Hábil”, Studia Philosophica(II), Departamento de Filosofía, Universidad de Oviedo, 2001, 353-374.

“Idea leibniziana de una Constitución Autonómica para España en Ortega”, Lluis X.Alvarez & Jaime de Salas(edit.), La última filosofía de Ortega y Gasset, Universidad de Oviedo, 2003, 255-289.

“Idea de los Principios y estructura más general de una filosofía de la razón manual entendida en relación con la razón vital y la razón fronteriza”, Studia Philosophica(III), Departamento de Filosofía, Universidad de Oviedo, 2003, 13-36.

“Principios de la razón manual fundamentados al modo operatorio-algebraico”, Studia Philosophica(IV), Departamento de Filosofía, Universidad de Oviedo, 2004, 139-167.

 “Superación del Idealismo en Schelling y Ortega”, De animales y hombres. Studia Philosophica, A. Herrera Guevara (Ed.), Biblioteca Nueva, Madrid, 2007, 271-293. 

"La fundamentación platónica del saber", La oscuridad radiante. Lecturas del mito de la caverna de Platón, Vicente Dominguez (Ed.), Biblioteca Nueva, Madrid, 2009, 193-213. 

 

Artículos publicados en revistas

“Periodización de la historia en Fichte y Marx”, El Basilisco nº10, 1980, 22-40.

“El procesionismo de Nikos Poulantzas”, El Basilisco nº 12, 1981, 19-25.

“Schelling o Krause”, El Basilisco nº 14, 1983, 41-48.

“Pensamiento débil o debilidad de pensamiento”, Los Cuadernos del Norte, nº 49,1988. 77-79.

“El espinosismo de Lessing”, El Basilisco nº 1 (2ªepoca),1989, 65-74.

“Los cuatro ámbitos de la filosofía”, El Basilisco nº 8 (2ª época), 1991, 55-59.

“Delirio y melancolía de los dioses ( Schelling)”, El Basilisco nº 11(2ª época),1992, 77-79.

“Teoría Ambital e Historia de la Filosofía”, El Basilisco nº 13 (2ª época),1992, 14 -20.

“La voluntad en Schelling”, Los Cuadernos del Sur nº 5, La Laguna, Tenerife,  32-42.

“Schelling y el empirismo”, Teorema, Vol.XX/1-2, 2001, 95-106.

"Para la fundamentación de un pensamiento hábil", Devenires, nº 13, Universidad de Michoacan, 2006, 88-111.

"Razón vital, Razón fronteriza, Razón manual", Devenires, nº 18, Universidad de Michoacan, 2008, 162-195.

"Ciudad 'haptica' versus Ciudad 'para la vista' en Juhanni Pallasmaa", Eikasia, nº 52, 2013, p.p. 69-84.

 

Comunicaciones presentadas en Congresos

“La Idea de una Filosofía Positiva en Schelling”, IV Congreso de Teoría y Metodología de las Ciencias, Gijón, 4 -4-1988.

“El ciclo del Idealismo alemán”, I Semana Cultural alemana, Gijón, 22-3-1989.

“Delirio y melancolía de las dioses”, XXVII Congreso de Filósofos Jóvenes, Oviedo, 18-4-90.

“Schelling y el empirismo”, Congreso sobre los Problemas del Empirismo, Oviedo, 15-4-96.

“La filosofía positiva como método del saber”, Congreso de la Internationale Schelling-Gesellschaft, Santiago de Compostela, 23-10-96.

“La Idea de un principio autonómico en Ortega”, La última filosofía de Ortega y Gasset, II Jornadas Internacionales de Estudios Orteguianos, Oviedo, 29 de Noviembre de 2001.

“Habilidades y fundamentación del conocimiento humano”, IV Congreso Internacional de la Sociedad Académica de Filosofía: Pensar el futuro, Universidad Complutense de Madrid, 5-2-2009.


Conferencias

 "La filosofía de Gustavo Bueno. Una valoración critico-asimilativa", Ateneo Jovellanos de Gijón, 10-10-2024.

Video:https://www.youtube.com/watch?v=7WNfPFUEwT0&t=4s

Texto: https://www.revistadefilosofia.org/index.php/ERF/article/view/1076/885

"Filosofía de las manos", Ateneo Jovellanos de Gijón, 27-3-2025.

Audio: https://www.youtube.com/watch?v=mBD8iT5lsys

Texto: https://manuelflorenzo.blogspot.com/2025/07/texto-de-la-conferencia-de-manuel-f.html

Canal de YouTube: @manuelfernandezlorenzo4312


Recuerdos de un antiguo alumno:

martes, 6 de julio de 2021

A Manuel Fernández Lorenzo

Me alegra descubrir que mi profe de Filosofía Contemporánea en la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de Oviedo me haya incluido en su página web:  https://actiweb.one/manuelflorenzo/ Un placer enorme. Una gran satisfacción. 

Manuel Fernández Lorenzo

A Manuel Fernández Lorenzo, aventajado discípulo del maestro Gustavo Bueno, lo recuerdo en verdad con cariño, porque era un profesor especial en su forma de enseñar la filosofía. Y además era un hombre amable, atento, lo que valoro mucho, sobre todo ahora, con el transcurso del tiempo. 

Con estatuta de Spinoza en Rijnsburg

Confieso (como creyente en el poder de la Naturaleza) que me gustaba mucho asistir a sus clases mañaneras allá por los ochenta y muchos. Entonces uno era un pipiolín, con ganas de descubrir el mundo. Y por supuesto de adentrarme en los entresijos de la condición humana. Qué importante es el saber, aunque éste también produzca dolor (y mucho), porque nos ayuda a darnos cuenta de quiénes somos y dónde estamos parados, que dicen en Hispanoamérica, nuestra querida tierra, que es, dicho sea de corrido, todo un filón lingüístico/literario.

La creencia en la Naturaleza me lleva de un modo inevitable a la figura del filósofo Spinoza, que también creía en esta fuerza creadora. También el colosal científico Einstein creía en el Dios de Spinoza. Por cierto, este filósofo racionalista y padre del pensamiento moderno, según el pensador Schelling (al que Fernández Lorenzo le dedica un libro) era de origen sefardí, en concreto hispano-portugués.

Lo dicho, que le agradezco a mi tocayo Fernández Lorenzo la mención que me hace en su web. Con mis mejores deseos para él.  Vayan aquí estos recuerdos: https://actiweb.one/manuelflorenzo/

 

"... en esta vida solo es real y verdadero lo que se puede

 tocar con las manos". F.W. J. Schelling.

    

Algunos recuerdos ovetenses

 
Durante los cinco cursos que permanecí en la Universidad de Oviedo, disfruté con la enseñanza de tres profesores, nomás. O eso creo recordar. A veces los recuerdos se difuminan, se trastocan, pero uno intenta darles vuelo de la mejor manera posible. ¿O no? Quién sabe.
 
Gustavo Bueno, sobre el que alguna vez he escrito algo, era mi maestro, incluso mi ídolo. Su oratoria, aderezada con un pensamiento lúcido y humorístico, me encantaba. "¿No saben quién fue Mariana Pineda?", creo recordar que nos soltó en una de sus primeras clases. "¿No me digan que no han leído Mariana Pineda?", debió insistir sin respuesta alguna. Allí, en la clase, estábamos una serie de pardillos a verlas venir. Entonces, no conocíamos de verdad la obra de Lorca, ni nada. En el fondo, éramos jóvenes e ignorantes. Y no me da ningún pudor confesarlo. Qué se le va a hacer.

Manuel Fernández Lorenzo, mi tocayo, y Marino Pérez fueron mis otros maestros o profes en la facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación. Así se llamaba. Manuel, o Manolo, como quería que le dijéramos, era un discípulo muy posmoderno del señor Bueno. Manolo daba clases de Filosofía Contemporánea en tercer curso, y yo asistía a sus clases con legañas en los ojos (solían ser a las nueve) pero casi con reverencia. Este tipo tenía la gran cualidad de emparentar la filosofía con el cine de Buñuel, Visconti, Bergman y otros grandes, además nos hablaba del marqués de Sade, para muchos, quizá para todos a tenor de lo visto y vivido, desconocido. Nos hablaba con devoción de muchos grandes personajes de las artes y las letras. Manolo nos enseñaba filosofía clásica (a Kant por ejemplo) visto a través de una óptica más cercana a nosotros, pobres cuitadines, incluso más literaria y vivalavirgen. Este docente estaba muy interesado en el cine, incluso decía haber rodado algunos cortometrajes. Nos explicaba la filosofía de Kant a través de Thomas de Quincey, un autor calificado como maldito pero de una exquisita sensibilidad literaria, vital. No hay más que leer Confesiones de un Opiómano, El Asesinato, considerado como una de las Bellas Artes, o bien Los últimos días de Kant, para darse cuenta del talento de De Quincey. Manolo es uno de esos señores que te hace amar la filosofía aunque te resistas. ¿Qué será de él? ¿Seguirá impartiendo clases en la Facultad?
Me descubrió el buen cine, la buena literatura... y eso es muy de agradecer. Aquel hombre, de trato afable, era calvo, alto, siempre iba elegantemente vestido y lucía unas pequeñas y redondas gafitas. Parecía un dandy, provisto de su paraguas en los siempre orvayantes días vetustenses.
Recuerdo que incluso nos habló de una película magnífica de aquellos años, La leyenda del santo bebedor, de Olmi.

Blog de Manuel Cuenya (25-02-2010)


 

Curriculum Vitae (English Translation)

MANUEL FERNÁNDEZ LORENZO

Retired Professor of Philosophy at the University of Oviedo

E.-mail: florenzo@uniovi.es

Born in Avilés (Asturias) in 1954, he obtained a graduate in Philosophy in the University of Valencia in 1979, with a thesis titled: “Periodización de la historia en Fichte y Marx”, directed by Fernando Montero Moliner and read the 25th of June of 1979 at the University of Valencia, achieving the grade of Excellent.The same year I joined the Universtity of Oviedo as an assistant professor at Gustavo Bueno's chair at the Faculty of Philosophy. There I reached in 1984 the Ph.D.  in Philosophy in the University of Oviedo with the thesis: “Ensayo sobre la ontología póstuma de Schelling”, directed by Gustavo Bueno Martínez and read the 4th of June of 1984, achieving the grade of Cum Laude. The Extraordinary Ph.D. Prize of the University of Oviedo in the academic year 1984-85 was awarded to this thesis.

Assistant Professor at the University of Oviedo since 1-10-79 until 30-9-89. Since then he signs as a Tenured Professor for the same University, serving uninterruptedly to date, lecturing about History of Philosophy, specially Contemporary Philosophy, as well as Foundations of Philosophy and Introduction to Philosophy. He also lectured at different Postgraduate courses, participating as Investigator in some Investigation Project financed by the University of Oviedo between 1990-92.

 

Lines of Research

His academic activity of philosophical investigation has been focused on themes related to the Philosophy of German Idealism, specially with that of the last Schelling, and on the proposal of a new foundation of Philosophy illuminated by the new operational conception of knowledge developed by Jean Piaget in his Genetic Epistemology and continued in a deep and innovative way by the Spanish philosopher Gustavo Bueno, specially regarding scientific knowledge, in his Teoría del Cierre Categorial.

With such a proposal of philosophical renovation, which its author named Pensamiento Hábil (on the occasion of his participation in conferences about the Weak Thought of the Italian philosopher Gianni Vattimo, which took place at the University of Oviedo in 1995), it is intended to give expression to a new philosophy that focuses its reflection on the thesis attributed to Anaxagoras that “intelligence comes from the hands”. Such a thesis has not found until the appearance of Evolutionary Paleoanthropology and Piagetian Evolutionary Psychology a positive scientific confirmation on which it could establish a philosophical reflection around the role of corporal activities in general, and specially of manual activities, in the development of the comprehension and the rational dominion of the world. This demands, thus, a new philosophical interpretation of human rationality as been originally, in a transcendental and decisive way for the own human existence, operatory bodily ability. For this reason the author has named this new philosophy as “Pensamiento Hábil” (“Skillfull Thinking” or “Ability’s Thinking”) and, in other occasions, as “philosophy of the hands” or “philosophy of manual reason”.

The return to Anaxagoras, a Greek Pre-Socratic philosopher, must be valued in the sense of overcoming the “forgetfulness of being” that Heidegger attributes to the Western Metaphysic, trying to build a new sense for a future ontology or metaphysic related to this “forgetfulness of the hand” in the traditional conception of knowledge. An extremely valuable standing point is provided by Heidegger himself with his proposal of starting, in his ontology of human existence, from the “ready-to-hand being” (Zuhandensein) and not from the “present-at-hand being” (Vorhandensein), with the aim of finding a new sense of Being which would allow us to overcome the Idealism of the Modern Metaphysic. However, the author thinks that the insufficiency of Heidegger's brilliant and famous analysis (which took him to consider his most important work, Being and Time, as an unfinished project) resides in the limitations of the Husserlian Phenomenological Method to build systematically a new philosophy. For, just as Brentano's Phenomenological Psychology opened at its time in the philosophical domain a path for the phenomenological method, the author thinks that Piaget´s Operational Psychology opens in the second half of the 20th century the possibility of developing a new philosophical method, which could be named with a new word, being faithful though to the Piagetian spirit, as operatological method. This method, not being merely descriptive, but decidedly constructive and reconstructive, gives the possibility of building new philosophical systematizations based on more solid foundations and which are more rooted in reality than traditional foundations. It allows to develop, facing the Phenomenological Positivism, an Operatological Positivism.

Positivism, under the last form of the Anglo-Saxon Analytic Philosophy, is going today through a strong crisis, suffering from fatal symptoms of creative exhaustion such as scholasticism, triviality and lack of interest of their discussions for a general public, specialism in regional philosophical issues (language, the “mind”), lethal for authentic philosophy, although not so much for sciences, etc. This crisis runs parallel to the one suffered by Marxist philosophy after the fall of the Berlin Wall. In the USA, main bastion during the Cold War and still today of positivist philosophy, this is leading to the search for a new replacement philosophy which will allow them to remain the world forerunners in philosophy, as it happened in the second half of the past century. This can be clearly seen in the work of its most famous intellectual at the present moment, George Lakoff, disciple, critic and successor of the great Chomsky, when he proposes in his book Philosophy of the Flesh (1999), written in collaboration with M. Johnson, a return to a Phenomenological Positivism inspired in Merleau-Ponty's Husserl.

A Phenomenological Positivism inspired in the last Husserl of the “life world” (Lebenswelt) and which looks for the genesis of metaphors (Lakoff& Johnson, Metaphors We Live By, University of Chicago Press, 1980) in the rationality embedded in the human bodies, in the “flesh” of their neuronal circuits that coordinate in a logical way the movements and actions of the subject. Such North American scientific-philosophical movement, of which Lakoff himself forms part, is wider and includes neurophysiologists such as Antonio Damaso, G. Edelman, biologists like G. Bateson, H. Maturana, F. Valera, E. Rosch or E. Thompson, experts in Robotics like R. Brooks, H. Moravec, philosophers such as A. Clark, H. Hendriks-Jansen, Shaun Gallagher or the Danish Dan Zahavi, etc. (see http://en.wikipedia.org/wiki/Embodied_philosophy). This movement, as well as having strictly philosophical roots in Husserl and MerleauPonty, also points out Unamuno, Ortega y Gasset and Heidegger as illustrious predecessors of the basic approaches of the thesis of the “embodiment”.

In this sense, the proposal of a renewal of the philosophy that the author names PensamientoHábil (see Manuel F. Lorenzo, Introducción al PensamientoHábil (2007), PrincipiosFilosóficos del PensamientoHábil (2009) and Del Yo al Cuerpo (2011)) inserts itself in and converges with the already mentioned positivistic movement in its most basic aspects, although putting more emphasis on strictly philosophical issues. Not only because of the interest shown by the author in rescuing, for the philosophical renewal, the proposal of a Positive Philosophy made by the old Schelling against the Negative Philosophy of his rival and contemporary philosopher, Hegel, (see Manuel F. Lorenzo, La última orilla. Introducción a la Spätphilosophie de Schelling, 1989) but also to rescue philosophical approaches which appeared to be out of date, as the Ratio-vitalism of Ortega or Heidegger's most pragmatic aspects related to his Idea of the “ready-to-hand being”.

Nevertheless, we would put a difference, more in degree than substantial, in the greater importance that the author gives to the figure of a predecessor of the “embodiment” thesis like Jean Piaget. For, in the USA, the influence of the Swiss psychologist has been greater in the area of Pedagogy than in the properly psychological area, partly due to the weight and greater prestige of the Behavioral Psychology like Skinner's. In Spain, the influence of Piaget has been very big, both among pedagogues and psychologist, and for this reason the starting point of the Pensamiento Hábil necessarily remits to his innovative work. Furthermore, Piaget must not be considered as a mere psychologist, but as somebody who initiated a ambitious project of a new general explanation of knowledge, named Genetic Epistemology, who's frontiers move between science and philosophy. Being a connoisseur of classic philosophical tradition, although he believed that he could overcome it to step on purely scientific grounds by approaching again the foundations of human knowledge, he actually could not escape basic philosophical assumptions as the thesis that knowledge derives not so much from the mere sensations as from the actions of the individuals, thesis which was articulated in a modern way by Fichte. For this reason it is partly accepted his rejection of the purely speculative philosophy but not of positive philosophy, which regards unavoidable to assume the necessarily partial results of the cognitive sciences as the positive starting point from which a more general, properly philosophical, reflection can begin.

A philosophy, in the positivistic tradition inaugurated by Comte, must develop, as well as a general explanation of knowledge, a particular explanation of scientific knowledge following the different classes of sciences. In this area, however, Piaget didn't go beyond the organization of congresses and interdisciplinary reunions, not achieving a finished theorization of scientific knowledge. But Piaget, in Spain, had a stronger influence, maybe stronger than in other countries, in the field of the most strictly philosophical creation. As a proof of this the author remits to the work of Gustavo Bueno, who, in his Teoría del CierreCategorial (1992-93) develops a theory of science in which an essential importance is given to the corporal operations of scientists in the construction of the theorems in which scientific laws are condensed. Such a conception incorporates essential aspects of Piaget´s work, without which it wouldn't have been possible to develop. But, at the same time, by mixing them with ontological components closer to the Marxist materialist tradition, the philosophical work of Bueno places itself in a position that, for a positivistic mentality, is suspicious of relapsing into a sort of scholastic “metaphysic”. Hence, from the proposal of a new positive philosophy like the one that makes its way in the “embodied philosophy”, the PensamientoHábil proposed must insert the brilliant achievements of Piagetian Genetic Epistemology as well as Bueno'sTeoría del CierreCategorial, in a new philosophical foundation able to correct at the same time one's defect of “scientism” and the other's mistake of “the metaphysic”.

In such a sense it has been proposed a operatological positive philosophy as one that overcomes Husserl's Phenomenological Positivism and, at the same time, as an open way to achieve new and promising philosophical results. Such a new philosophical foundation is substantiated by the proposal of a new way of understanding human rationality as being, originally and constitutively, manual rationality. For her, “thinking” is something analogous to “maneuvering”, being the foundation of this new philosophy what the author calls Manual Reason (Razón Manual), that must be put in relation with the contemporary Spanish philosophical tradition which starts with the Unamunian proposal of relating, against Descartes, the conscience or the human I with the existing one of “flesh and blood”, continued by Ortega by connecting the I with the “circumstances”, in the sense of indissolubly linking the noumenal with the phenomenal, understanding human reason as Vital Reason (Razón Vital). Currently, Eugenio Trías has brilliantly gone deeper into this new Spanish foundation of philosophy with his consideration of the Limit itself given between the noumenal and the phenomenal, between the Orteguian I and the circumstances, as a territory or positive foundation and not merely as a line, coining its corresponding term of RazónFronteriza. The PensamientoHábil pretends to incorporate itself to this philosophical tendency by understanding the human hands, insofar as they are extremities, as a bordering rationality (racionalidadfronteriza, Trías) and vital (Ortega), as the I's bordering organ, now understood as an operatorial corporal subject (Piaget), which interposes between the noumenal I and the phenomenal world. Likewise, facing Trías' method that we would call “fenomenológicofigurativo” (figurative phenomenological), recognizable in his analysis of The Large Glass of Duchamp or of what the concept of “limes” or frontier meant to the Romans, the author proposes an operatological method (see articles “Fenomenología y Operatología”, I-II).



lunes, 3 de julio de 2023

Novedad Editorial: Manuel F. Lorenzo, Filosofía de las manos, Lulu.com, 2023.

 




       


                        



Introducción

     Me propongo en este escrito llevar a cabo una nueva exposición de lo que denomino Filosofía de las Manos o Pensamiento Hábil, de un modo más completo y resumido que lo expuesto por mí en anteriores libros o artículos. Una exposición dirigida a la comprensión de un público interesado por las cuestiones filosóficas actuales que, aunque no tenga por qué tener un conocimiento preciso de los arduos trabajos académicos del denominado Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno, si es necesario que se esté familiarizado de algún modo con algunos aspectos de su filosofía, a los que aludiremos a lo largo de la exposición, en la que estas investigaciones sobre las manos y su central papel en la racionalidad humana tuvieron inicio. Pues, dichas primeras obras ( Introducción al Pensamiento Hábil (2007), Principios filosóficos del Pensamiento Hábil (2009), Pensar con las manos (2017), La razón manual (2018)), en las que expuse lo que denomino Filosofía de las Manos,   exigían para su comprensión un previo conocimiento de la filosofía de Gustavo Bueno, el denominado Materialismo Filosófico, en la que me he formado como alumno, discípulo y colaborador  suyo, sobre todo, tras mi ingreso en el puesto de Profesor de la Universidad de Oviedo, pasando a ser integrante de la denominada Escuela de Oviedo durante un largo periodo de unos 15 años. Tras mi salida de dicha Escuela, a pesar de mis esfuerzos por encontrar alguna consideración de mis nuevos desarrollos filosóficos por parte de sus miembros integrantes, he recibido más bien la impresión de que, como se dice vulgarmente, no hay mejor desprecio que no hacer aprecio, pues con excepción de mis trabajos previos de investigación doctoral sobre la obra póstuma de F.W.J. Schelling, - que han merecido un largo y elogioso Prólogo del propio Gustavo Bueno cuando fueron publicados en forma de libro (Manuel F. Lorenzo, La última orilla, Introducción a la Spätphilophie de Schelling, Prólogo de Gustavo Bueno, Pentalfa, Oviedo, 1989)-, mi obra posterior, en la que presento una nueva propuesta de fundamentación de la filosofía, denominada inicialmente como Pensamiento Hábil, no ha recibido por parte de dicha Escuela ni la más mínima atención, si acaso algún que otro rechazo basado en el insulto y la incomprensión de algún miembro aislado. Solamente algunos alumnos y amigos se han dirigido a mi interesándose por mis nuevas propuestas filosóficas y animándome apasionadamente a continuarlas.

       Más recientemente he recibido la invitación para exponer mis nuevas ideas filosóficas, en relación con su origen en el Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno, en el canal de Youtube Encuentros de Humanidades y Filosofía, dirigido por Antonio Muñoz Ballesta, editado con el título de “Manuel F. Lorenzo, la filosofía de las manos”:

https://www.youtube.com/watch?v=IJoDnLIOsQs&list=PLmFm1KQ5M14PiZpCuyjCPe-fQ3aXbmcHI

     No obstante, he observado que dicha presentación de mi filosofía, aunque puede ser recomendable para entender la génesis del Pensamiento Hábil de una forma clara y precisa, por estar expuesta de un modo coloquial y tratando de evitar los formalismos académicos, tiene el problema de que presupone en los oyentes cierto conocimiento del propio Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno y de su evolución.

     Por ello, partiendo de lo manifestado en dicho vídeo, trataré de exponer brevemente -de un modo que el lector pueda seguirme sin precisar un conocimiento técnico y preciso de la extensa obra de Bueno- cómo ha surgido mi propia posición filosófica a partir de los previos e innovadores desarrollos filosóficos de dicho filósofo en los que tuve la fortuna de formarme en mis inicios. En tal sentido, especialmente influyente fue la obra de Bueno Ensayos materialistas (1972), en la que se proponía una Ontología materialista sustituyendo la Idea tradicional de Ser de la Metafísica general de Christian Wolff por la de Materia ontológico-general y las tres Ideas de la Metafísica especial de Wolff, Mundo, Alma y Dios, por Tres Géneros de Materialidad (M1, M2, M3). De ella se derivaba un amplio y ambicioso proyecto de investigación aplicado a la Historia de la Filosofía, que el propio Bueno empezó a desarrollar en su obra La Metafísica Presocrática (1974), y después continuamos algu-nos discípulos, entre los que destacan Vidal Peña o Ricardo Sánchez-Ortiz de Urbina. En mi caso, fue resultado suyo mi tesis doctoral dedicada a la filosofía tardía de Schelling y publicada como libro, con un amplio Prólogo de Gustavo Bueno, con el título de La última orilla. Introducción a la Spätphilosophie de Schelling (1989).

     A pesar de la innegable utilidad hermenéutica de dicha sistema-tización y modernización de la Ontología llevada a cabo por Bueno, al rescatarla de la metafísica onto-teológica tradicional, de una forma similar a como Karl Popper había hecho con su teoría de los Tres Mundos en su obra On the Theory of the objetive Mind (1968), quedaban algunas cuestiones pendientes de fundamentación que no estaban entonces claras. Una de ellas surgió precisamente en algunas reseñas críticas de Ensayos materialistas que Fernando Savater llevó a cabo en algunos artículos publicados en la Revista Triunfo y otros posteriores. En tales críticas, si no recuerdo mal, el propio Fernando Savater había planteado la pregunta de porqué había 3 Géneros de Materialidad y no 7. La respuesta que se le dio era que ya se contenía en una Tabla de Correspondencias -insertada en el libro de Bueno-, entre los Tres Géneros de Materialidad y Conceptos filosóficos de diferentes Sistemas filosóficos clásicos. Pues la correspondencia se podía establecer, por ejemplo, entre una amplia lista de filósofos, con la tripartición de los estoicos entre Física, Ética y Lógica, con la de Hegel entre Naturaleza, Espíritu y Lógica, o con los Tres Mundos de Popper o los Tres Reinos de Simmel. El problema era que tal respuesta era un argumento de autoridad, más que una deducción o fundamentación de tal tripartición. Además, la crítica era importante porque Bueno mantenía que su filosofía era un Sistema y por tanto no bastaban los argumentos de autoridad. Esta crítica, aunque no podría precisar ahora si provino realmente del propio Savater, pues no he podido localizar el artículo en cuestión que leí en entonces, quedó grabada en mi memoria, aunque en aquel momento no le di especial importancia. Fue posteriormente cuando, impulsado por mi  interés  de llevar a cabo una  asimilación crítica y no meramente repetitiva de la obra de Bueno, me vi obligado a plantearme una respuesta a dicha pregunta. Pues el propio Bueno mantenía que su filosofía era un nuevo Sistema y no una mera rapsodia de filosofemas  o  una  mera  actualización del materialismo del DIAMAT Soviético. Pero, entonces había un problema, pues tenía que ser posible una deducción o justificación racional de la Doctrina de los Tres Géneros dentro del propio Sistema.

     La Idea de Sistema filosófico es propia de la modernidad, sobre todo a partir de Descartes. Esta inspirada en la sistematización de la Geometría. Siguiendo su modelo Descartes pretendía descubrir nuevas verdades seguras en filosofía, de un modo similar a como las Matemáticas, en tiempo de los griegos y en su propio tiempo con la aparición de la Geometría Analítica que el propio Descartes contribuyó a crear, permitieron avances espectaculares en las ciencias físicas con Kepler y Galileo. Descartes pretendía establecer en Filosofía unas primeras evidencias claras y distintas, captadas de forma intuitiva, para apoyarse en ellas como un fundamentum in concusum a partir del cual, y de modo rigurosamente deductivo, ir obteniendo verdades filosóficas seguras, cuya evidencia descansaba y era garantizada en último término por las evidencias intuitivas primeras de las que se partía. Sería Spinoza, que al parecer reprochaba a Descartes haber expuesto su filosofía según un método meramente analítico, por lo que se propuso una exposición deductiva o sintética de la propia filosofía cartesiana, -según nos cuenta Luis Meyer en su Prefacio a la edición de los Principios de filosofía de Descartes de Spinoza- el que, en su famosa Ética, compondría una filosofía demostrada sintética y deductivamente al modo de los geómetras, como reza el propio título completo de dicha obra. Posteriormente, Fichte se inspiraría especialmente en Spinoza, -que había sido reconocido como un gran filósofo en Alemania por figuras culturales tan influyentes como Goethe o Lessing, después de una larga proscripción-, para crear el denominado primer Sistema del Idealismo alemán a partir de la obra también predominantemente crítico-analítica de Kant.

     Fichte abriría el paso a los grandes Sistemas de Schelling y, sobre todo, del de Hegel, de gran influencia en el marxismo más escolástico de Engels y el DIAMAT soviético y, por ello, de gran influencia  indirecta  en  los  Ensayos materialistas de Gustavo Bueno. En esta obra Bueno trataba de corregir el Materialismo monista de Engels y el DIAMAT, muy influidos por el hegelianismo, que pretendían explicar sistemáticamente la realidad partiendo de la Idea de Materia en vez de partir del Yo de Fichte o del Espíritu Absoluto hegeliano.  Gustavo Bueno proponía un Materialismo  no monista que entendía la Materia originaria, o Materia Ontológico General, como una pluralidad de partes extra partes irreductibles a una unidad. Pero Bueno consideraba que desde esta Materia Ontológico General no es posible deducir, al modo monista, el Mundo como un compuesto de Tres Géneros de Materialidad Ontológico Especial. Ello estaría imposibilitado racionalmente por un dialelo argumentativo de tipo antrópico, que abre un hiato imposible de saltar deductivamente entre la materia originaria y el mundo actual, a diferencia de lo que sostenía el DIAMAT, el cual consideraba, en la línea, por ejemplo, que hoy sostiene la Teoría del Big-Bang, que todo lo que existe sale y se deduce de un primer estado de la materia física.

     El uso que Bueno hace del término “Materia”, por tanto, no es unívoco, sino que pretende ser análogo, ya que Bueno distingue la materia física (M1) de la materia psicológica (M2) y de la materia lógica (M3). Pero esto da, sin embargo, lugar a equívocos entre los que consideran que la materia es solo la materia física, como ocurre con el DIAMAT. Es cierto que en español se puede usar la palabra “materia” de modo análogo, por ejemplo, cuando se habla de la materia de un poema o de algo objeto de estudio como, por ejemplo, las materias o contenidos de un curso universitario. Con ello no se pretende significar algo físico, como las letras del poema o los manuales o libros del curso, sino algo contenido en ellos, como el asunto del que trata el poema o los contenidos literarios, científicos, etc., desarrollados en el curso. Por ello, más que materia, habría que usar aquí la palabra realidad, en el sentido del Ser o existir, para referirse a Tres Dimensiones de la realidad en vez de a Tres Géneros de Materialidad. Pues a Bueno le sucede en dicha obra lo mismo que a Spinoza, en el cual se inspira en parte importante de su filosofía (podríamos hablar incluso de la filosofía de Spinoza-Bueno como se habló de la filosofía de Leibniz-Wolff), cuando sostiene que hay una Substancia infinita, que contiene infinitos Atributos dados de infinitos Modos, pero que solo conocemos dos,  Pensamiento  y  Extensión.  Para  Bueno  hay una Materia infinita de la cual solo Tres Géneros son los que constituyen el Mundo que conocemos como dado a nuestra escala antrópica. Pero, así como Spinoza no deduce Pensamiento y Extensión, sino que los introduce de hecho -como han observado interpretes como Vidal Peña en su obra El materialismo de Spinoza (1974)-, Bueno, en sus Ensayos materialistas, tampoco justifica racional o  deductivamente que haya Tres Géneros de Materialidad Ontológico Especial y solos Tres. Y ello porque M es solo el resultado al que se llega tras un regressus que parte de Mundo ya dado. Es por ello un concepto puramente negativo a partir del cual no se puede hacer el progressus hacia el Mundo. Por ello M no se puede considerar como el verdadero fundamento deductivo de otras partes de su filosofía como la Doctrina de los Tres Géneros de Materialidad.

    Eso me llevó a la pregunta por el verdadero fundamento que podría explicar por qué hay Tres Géneros y no siete, por ejemplo. Asimismo, mi interés por la obra de Bueno me condujo a plantearme problemas de fundamentación, a preguntar por el fundamento de esta filosofía de la que admiraba muchos resultados crítico-analíticos nuevos que aportaba en campos tan diversos como las explicaciones, que fue posteriormente desarrollando, del conocimiento científico, de las relaciones políticas, religiosas, éticas y morales, etc., en las cuales siempre suponía un fundamento materialista. Pero mi constatación de que había problemas en tal fundamentación o construcción última sintético-materialista, me llevó finalmente a centrarme en esta parte, ya no meramente critico-analítica, sino sintético-deductiva que se me aparecía de forma claramente problemática en la obra de Bueno, más que a limitarme a la mera repetición escolar de ella.

     La obra de Bueno es muy extensa, no solo en libros, artículos, entrevistas, vídeos, etc., sino también en el tiempo. Son más de 40 años de investigación filosófica desde los Ensayos materialistas (1972), por ejemplo, hasta su último libro El Ego trascendental (2016), en el que precisamente analiza la Idea de Ego (E), que era el tercer Ensayo que faltaba a los Ensayos materialistas, pues estos solo trataban de la Materia Ontológico General (M) en el Ensayo I y del Mundo constituido por los Tres Géneros de Materialidad (Mi) en el Ensayo II.  Para  redactar este análisis de la Idea de Ego necesitó de una  larga  evolución en la que pasa a primer plano lo que podemos denominar como la investigación operatiológica llevada a cabo en sus análisis y teorización del proceder científico realizados en su Teoría del Cierre Categorial (5 vols., 1992-93).  Es entonces cuando la preocupación gnoseológica desplaza en Bueno, a nuestro juicio, a la puramente ontológica de los Ensayos y aparecen los nuevos planteamientos que le permitirán deducir los Tres Géneros. El propio Bueno rescatará en su última época la idea de una Noeto-logía que había formulado ya en su polémico libro El papel de la filosofía en el conjunto del saber (1970), pero que solo ahora se presentaba como una disciplina que debía explicar, no solo el conocimiento científico, sino el conocimiento racional general común también al arte, a la técnica, etc. Pero Bueno, ya al final de su vida, no llegó a desarrollar esta Noetología. Por nuestra parte hemos tratado de desarrollar un proyecto gnoseológico similar en nuestra obra La razón manual (2018), en la que tratamos de fundamentar la racionalidad humana de una forma nueva, muy diferente de la tradicional aristotélica, que ya definía al hombre como un “animal racional”, como de la idealista kantiana basada todavía en supuestos de estructuras racionales aprioristas, apoyándonos precisamente para ello en las potencialidades, más que en las actualidades, del Materialismo Filosófico del propio Gustavo Bueno.

     En una obra de tan larga duración como la de Gustavo Bueno, consideramos que su interpretación no puede quedar fijada ya en el principio, pues ésta fue evolucionando y cambiando. Su interés se fue desplazando desde las cuestiones ontológica hacia el papel gnoseológico del sujeto racional humano y sus operaciones al desarrollar y pulir sus explicaciones sobre el conocimiento científico. Por todo ello fue grande mi sorpresa cuando el propio Bueno, 20 años después de la publicación de los Ensayos materialistas, consigue responder de forma deductiva a la pregunta de porque hay solo Tres Géneros de Materialidad. Ello ocurrió en un pequeño escrito sobre la voz “Materia” realizado por encargo de una enciclopedia filosófica alemana. En él se plantea Bueno, casi dos décadas después de la publicación de Ensayos materialistas, buscar un “hilo conductor”, parodiando al Kant de la Deducción Metafísica de las Categorías, que le permita una deducción de los Tres Géneros de Materialidad:

     “Es evidente que, si este hilo conductor o criterio deductivo existe, deberá estar vinculado al contexto mismo originario de la idea de materia determinada, el contexto tecnológico transformacional. Ahora bien, desde un punto de vista sintáctico, todo sistema tecnológico comporta tres momentos o, si se prefiere, sus constituyentes pueden ser estratificados en tres niveles diferentes: el nivel de los términos, el de las operaciones y el de las relaciones. Las transformaciones en cuyo ámbito suponemos se configura la idea de materia determinada tiene siempre lugar entre términos, que se componen o dividen por operaciones, mejor o peor definidas, para dar lugar a otros términos que mantienen determinadas relaciones con los primeros. En las transformaciones de un sílex en hacha musteriense, los términos son la lajas, ramas o huesos largos; operaciones son el desbastado y el ligado y relaciones las proporciones entre las piezas obtenidas o su disposición (…) En suma, parece obligado concluir que la materia determinada, en el contexto de las transformaciones operatorias, se nos ofrece como una realidad sintácticamente compleja, en la cual se entretejen momentos de, por lo menos, tres órdenes o géneros muy distintos, pero tales que todos ellos son materiales (…) La materia determinada se nos dará, bien como una materia determinada del primer género (por ejemplo, como una multiplicidad de corpúsculos codeterminados), o bien como una materia del segundo género (una multiplicidad de operaciones interconectadas), o bien como una materia del tercer género (por ejemplo, una multiplicidad de razones dobles constituyendo un sistema)” (Gustavo Bueno, Materia, Pentalfa, Oviedo, 1990, pp. 30-31).

     Entonces resulta que es el “contexto tecnológico transformacional” el hilo conductor que finalmente le permite justificar filosóficamente que hay Tres Géneros y solo tres. Dicho contexto es, a nuestro juicio, la base o raíz generadora de una gnoseología constructivista circularista, del tipo de la asumida por el propio Gustavo Bueno, junto con Piaget y otros, como alternativa a las gnoseologías del descripcionismo positivista, del teoreticismo kantiano o del adecuacionismo aristotélico. Precisamente el construccionismo circularista y dialéctico, que parte de la interacción entre el Sujeto y el Objeto, es iniciado modernamente por Fichte. Con él se abrirá paso una concepción del Sistema filosófico,  no ya al modo de una cartesiana o spinozista  deducción lineal a partir de un fundamento, sino como una construcción deductiva circular y dialéctica. Un Sistema será ahora el resultado de una totalización de unas partes o términos entre las cuales se establecen relaciones producto de determinadas acciones u operaciones que, más que descansar en un fundamento estático y sustancial (como ocurría todavía en Descartes y Spinoza), consigue flotar y mantenerse como si la realidad fuese un mar sin fondo, como si no existiese una “cosa en sí” detrás de los fenómenos.  Pero Fichte, no obstante su interés por la tecnología, a diferencia de Kant, se planteó el construccionismo cognoscitivo de un modo todavía idealista o “mentalista”, partiendo de las acciones (Tathandlungen) y operaciones del Yo Trascendental kantiano, con-vertido por él en nuevo fundamentum inconcusum.

     Fue entonces cuando surgió, por ello, en mi un interés especial por la obra de Fichte debido a que comprendí que, así como Gustavo Bueno había elaborado la Ontología de Ensayos materialistas sobre la división de Christian Wolff, -considerado el formulador de la Metafísica moderna u Ontología, tomada como modelo por Kant en su Crítica de la razón pura-,  entre una Metafísica generalis, que trataba del Ser y una Metafísica specialis, que trataba de Dios del Alma y del Mundo, habría que preguntar entonces quien se podía considerar el modelo más desarrollado en la Filosofía idealista Moderna de una Gnoseología o Teoría del Conocimiento. A mi juicio, la respuesta a tal pregunta era que este modelo lo encarnó en su tiempo Fichte con su famosa Wissenschaftslehre, en la cual organiza y desarrolla todo el conocimiento humano a partir de sus famosos Tres Principios de los Grundlage der gesamten Wissen-schaftslehre de 1794. Pero habría, todavía, que reelaborar tales Tres Principios de un modo no Idealista, de la misma manera que Bueno reinterpretó la Metafísica onto-teológica de Wolff en términos materialistas sustituyendo el Ser por la Materia Ontológico General y las Ideas metafísicas especiales de Mundo, Alma y Dios por los Tres Géneros de Materialidad. En tal transformación, Bueno se remitió a filósofos contemporáneos como Popper, especialmente a su Teoría de los Tres Mundos en la que, apoyándose en Platón y los estoicos, sostiene que para superar el tradicional dualismo de Alma (mind) y Cuerpo habría que postular un Tercer Mundo, el mundo de la Ideas o entidades matemáticas de Platón. Gustavo Bueno asimila de un modo semejante,  aunque discrepando del darwinismo mecanicista de Popper, el Dios de los filósofos wolffiano con este Tercer Mundo popperiano, considerándolo como Tercer Género de Materialidad para evitar entenderlo al modo de una tercera sustancia metafísica hipostasiada.

     Por ello, el propio Bueno se apercibió, con el paso del tiempo y el desarrollo de sus investigaciones gnoseológicas, de que había problemas de fundamentación en su filosofía, como el de los propios Tres Géneros, que había que resolver de modo deductivo y sistemático. Así, se interesó entonces, y de modo especial en El sentido de la vida (1996), por comprender mejor que se entendía por Sistema, cuando hablamos por ejemplo de un Sistema filosófico o científico. Para ello se remitió particularmente, dado el contexto de sus desarrollos de la Teoría del Cierre Categorial, a la sistematización que Newton había hecho de la Física clásica según sus famosos Tres principios de la Mecánica. Se pregunta Bueno entonces porque Newton consigue establecer o “cerrar” de una forma sistemática el campo de la Física Clásica. La clave cree que está en la configuración básica que conforman sus famosos Tres Principios: el Primer Principio de la Inercia, el Segundo Principio de la Fuerza (Masa por Aceleración) y el Tercer Principio de la Acción y Reacción. Con ellos Newton estableció una estructuración operatoria que Bueno pone en relación con los Principio básicos de la Gnoseología operatoria resultante de lo que llama el “complejo tecnológico transformacional”. De tal modo el Primer Principio de Newton es un Principio de los Términos o “masas inerciales” de que trata la Física, el Segundo Principio es el Principio de las Operaciones con las que captamos los cambios de movimiento en función de las fuerzas actuantes, y el Tercer Principio es el Principio de las Relaciones derivadas de la Acción Recíproca entre las masas, de la que se acabará derivando la relación expresada como ley universal que se expresa en la Ley de Gravitación.

     Pero Bueno extiende también esta estructuración en Tres Principios gnoseológicos a los Principios que rigen la Ciencia política, comparándolos con los Tres famosos Principios de la Revolución Francesa, que son la base de la modernización política: el Principio de la Libertad como Principio de los Términos políticos, los ciudadanos libres, el de la Igualdad como el Principio de las Operaciones que regulan las fuerzas sociales, y el de la Fraternidad como el Principio de las Relaciones que regulan la cooperación basada en la reciprocidad. La diferencia entre los Principio físicos y los políticos residiría en el grado en que se puedan eliminar las operaciones de los términos objeto de estudio. Cuando esta eliminación se consigue, por neutralización de las operaciones, tales Principios pasarían a ser constitutivamente verdaderos. mientras que cuando esto no es posible, como en el caso de las relaciones políticas por la imposibilidad de reducir a los individuos actuantes a meras masas inerciales, dada el supuesto de la propia capacidad recursiva y de retroalimentación auto-regulativa de su conducta, entonces se consideran Principios postulatorios, cuya naturaleza no permite cierres científicos categoriales necesarios y universales, sino cierres que permanecen siempre abiertos. De este tipo serían también los cierres que se pueden establecer en materias filosóficas, con la diferencia de que ahora, para decirlo en términos de Kant, se trata de Ideas de la Razón y no de Conceptos científicos del Entendimiento. Concibiendo ahora, por ello, las Ideas filosóficas, como hace Bueno, en cuanto entidades que derivan, no tanto de la composición de juicios o proposiciones científicas aisladas (como mantiene todavía el propio Kant), cuanto de la reflexión de segundo grado sobre las propias ciencias y de las técnicas de las que derivan, las cuales generan unas Ideas que no se reducen a conceptos particulares roturados exclusivamente en los campos científicos y tecnológicos, sino que semejan a los olivos en los municipios andaluces, que brincan más allá de los límites de los municipios en que fueron plantados y se extienden por una espacio muchísimo mayor e irreductible a su mero control local como es la entera región andaluza. Por ello Ortega sostenía en relación con la producción olivarera, que ello exigía, para una mejora y mejor organización de la producción olivarera, base de la riqueza económica andaluza, la creación de un organismo general de control y regulación de dicha producción con el fin de disponer de medios más potentes de intervención para superar los obstáculos que plantean las cegueras localistas. (Aquí está la base de la Idea de Descentralización Autonómica que propuso Ortega y no en supuestos lingüísticos o nacionalistas fragmentarios, como se ha desarrollado en la España actual, amenazando con la destrucción del país en vez de conseguir su vertebración). Las Ideas filosóficas, por tanto, son más generales que las categorías o conceptos científicos en  tanto  que  brincan y desbordan sus campos al modo como la Idea de Espacio es tratada por la Física, pero también por la Geometría o por la Psicología Genética que lo entiende como el resultado de un cierre algebraico operatorio aplicado al conjunto de los desplazamientos de un individuo.

     Por ello, la elaboración de un Sistema filosófico debe buscar unos Principios de los Términos, las Relaciones y las Operaciones que mantienen la Ideas filosóficas de modo similar, aunque no idéntico, al que lo hacen las sistematizaciones científico-categoriales. En tal sentido he tratado de interpretar la famosa Teoría de Fichte de los Tres Principios del Conocimiento, a partir de los cuales erige su Sistema filosófico, de un modo similar a como Newton erigió su Sistema Mecánico de la Física. De tal modo, el Primer Principio de Fichte, “el Yo pone al Yo”, sería un Principio de los Términos, en tanto que los sujetos cognoscentes no son  objetos inerciales ni meras sustancias cartesianas, sino sujetos cuya naturaleza es la acción de ponerse a si mismos; el Segundo Principio, “al Yo se opone un No-Yo”, sería el principio de las Operaciones, y el Tercer Principio, “en el Yo, un Yo limitado se opone a un No-Yo limitado”, resultante según Fichte de un postulado de limitación y un principio de oposición recíproca; a partir de dicho Tercer Principio, que sería un Principio de las Relaciones, Fichte trata entonces de deducir todas nuestras representaciones cognoscitivas del mundo. Pero Fichte hace esto dentro del marco de una Filosofía Idealista tan criticable para nosotros como lo fue la Metafísica wolffiana para Bueno. Pero crítica no quiere decir aquí rechazo total de lo propuesto por Fichte, sino criba, arrojar el agua sucia, pero no al niño.

     Se trataría entonces, por nuestra parte, de apoyarnos de modo análogo a como hizo Gustavo Bueno para rectificar la Ontología de  Wolff, en Teorías del Conocimiento contemporáneas que no fuesen idealistas, pero que guardasen una semejanza esencial con la Teoría del Conocimiento fichteana, para trasponerla, conservando su estructura esencial de circularismo constructivista, a un marco de una filosofía no idealista. En tal sentido podemos considerar la Epistemología Genética de Piaget, -aunque el propio Piaget no haya estado influido directamente por el conocimiento de la obra de Fichte-, como guardando unas semejanzas que nos permiten desarrollar  sistemáticamente  la  Gnoseología  que creemos precisa para fundamentar filosóficamente el “contexto tecnológico transformacional” al que remite Gustavo Bueno para la deducción de los Tres Géneros.

     La analogía principal que nos permite conectar a Fichte con Piaget (hemos desarrollado más detalladamente una interpretación de la filosofía de Fichte desde Piaget en Manuel F. Lorenzo, Meditaciones Fichteanas, Logos, Berlín, 2014), reside en que ambos consideran que la explicación del conocimiento debe partir de las acciones y no tanto de las sensaciones. Estas se siguen considerando, pero solo en tanto que subordinadas a las acciones. En Fichte tales acciones (Tathandlungen) son acciones u operaciones de un Yo interior, dado en relación consigo mismo por la Autoconciencia. Pero en Piaget se abandona este Idealismo de la Conciencia al considerar el sujeto de las acciones como un ser vivo, corpóreo-operatorio, dado en relación originaria, no ya consigo mismo, sino con un medio entorno del que depende principalmente para su supervivencia y no solo para el desarrollo de su Conciencia. Por ello Piaget investiga el desarrollo del conocimiento inteligente de los niños observando, en relación con un medio vital, sus acciones y operaciones corporales, como el chupar, coger objetos, arrojarlos, golpearlos, etc., ya desde un periodo sensorio-motriz anterior a los dos años en que todavía no  hablan y por tanto no pueden tener representaciones de sus acciones en un yo auto-consciente. Tales acciones inteligentes, por tanto, no brotan, según Piaget, de la interioridad de la conciencia, como en Fichte, sino que derivan evolutivamente de la transformación de instintos biológicos previos, como el instinto de mamar o el de cerrar la mano en los bebes, como actos reflejos de los que derivan primero los hábitos de chupar y las habilidades manuales. Piaget esta ya inmerso en un biologismo evolucionista darwiniano, aunque en una perspectiva filosófica que podíamos denominar como la de un vitalismo anantrópico, ya que su biologismo se da en continuidad con el desarrollo cognitivo de animales, como los chimpancés, sin marcar claramente una diferencia entre animales y humanos. Pues la diferencia entre la inteligencia de un niño y un chimpancé, según Piaget, es que el desarrollo de este último se detendría en unos meses, mientras que el niño requiere años para su maduración intelectual.

     Desde el punto de vista ontogenético de la Psicología infantil, en que se sitúa Piaget, es difícil sostener otra cosa. Para ello habría que recurrir a la Antropología evolucionista en la que se percibe la dimensión filogenética, complementaria de la anterior, para poder marcar una diferencia irreductible entre el conocimiento humano y el meramente animal. El propio Piaget, como sostiene en su entrevista con Jean-Claude Bringuier, en Conversaciones con Piaget (Gedisa, Barcelona, 2004), había contemplado en sus iniciales planteamientos epistemológicos la necesidad de esta perspectiva filogenética antropológica, pero debido al precario desarrollo empírico de la Paleoantropología a principio del siglo XX, optó por centrarse en la ontogenia, para la cual disponía de unas posibilidades experimentales mayores y más fiables debido a la posibilidad de repetir las observaciones indefinidamente, pues todos los días nacen nuevos niños a los que se puede observar, mientras que los datos y descubrimientos de la Antropología evolucionista eran azarosos y por entonces muy precarios. Pero, será en la segunda mitad del siglo XX cuando se empiecen a producir descubrimientos antropológicos que conducirán a final de siglo, como refleja ampliamente la obra de Frank R. Wilson, La mano. De como su uso configura el cerebro, el lenguaje y la cultura humana (Barcelona, 2002), al establecimiento de las grandes diferencias entre la mano humana y la mas próxima a nosotros de los simios, las cuales posibilitaron la aparición de las técnicas de fabricación de hachas y de una industria lítica, ya en los homínidos a partir del homo habilis, que marca el paso de las meras acciones rutinarias de los animales a las acciones normativas humanas, que precisan para su producción, mantenimiento  y desarrollo de lo que denominamos instituciones antropológicas permanentes como el taller artesano, por ejemplo.

     La mano humana, que aparece ya claramente diferenciada de la mano de los simios en la australopiteca Lucy, habría sido la palanca o Rubicón que marca el paso del animal al hombre, no tanto porque los animales careciesen de técnica alguna, como porque la mano humana es capaz de realizar prensiones de los objetos, ya sea en pinza para lanzar objetos con la fuerza y la precisión de un proyectil, ya sea en el martillear, enhebrar una aguja o producir fuego frotando un palillo, cosas que ningún animal es capaz de hacer (Ver Collin Mc Ginn, Prehension. The Hand and the Emergence of Humanity, The Mit Press, 2015) Ello conlleva una capacidad de transformación del medio que permite una puesta progresiva y creciente de la naturaleza en torno a nuestro servicio, aumentando nuestra capacidad de supervivencia como especie y el control y dominio del resto de las especies animales con las que estábamos en competencia en la darwiniana lucha por la vida.

    No obstante, Piaget presenta el desarrollo del conocimiento según unas afirmaciones que nos permiten reinterpretar los Tres Principios de Fichte en una perspectiva vitalista. Aunque dicha perspectiva no la entendemos al modo Anantrópico, propio de un Vitalismo filosófico monista, próximo al de Bergson, como el que mantuvo el joven Piaget, sino según un modo Antrópico y concebida dentro de un Vitalismo pluralista como el sostenido por Ortega y Gasset, en el que la Vida humana no se reduce a ser una mera continuación de la Vida biológica, tal como defendió en “Ni vitalismo ni racionalismo” (1924).

     En primer lugar, el Primer Principio de Fichte, “el Yo pone al Yo”, es el que proclama la Autonomía del Yo. Fichte entiende al Yo como la acción de ponerse a si mismo, como una especie de Causa Sui. En tal sentido mejora a Descartes que todavía sostenía que el Yo era una Substancia, res cogitans. Para Fichte el Yo no es algo substancial y estático sino que es pura actividad en relación consigo mismo y con el medio externo (No-Yo). Pero, según Piaget, pensar que el sujeto del conocimiento es autónomo, como todavía ocurre en Fichte, es puro idealismo, pues como sujeto biológico no es autónomo, sino que depende irremediablemente de un medio natural del que toma la energía para sus acciones. No obstante, como ser vivo, aunque no sea autónomo, puede autorregular su conducta de modo recursivo en relación con dicho medio, tanto para adaptarse a él como para transformarlo con sus acciones corporales. Piaget ya observó cómo, onto-genéticamente, van estructurándose evolutivamente en los niños las acciones corporales, de la boca, los pies y las manos, para asimilar y acomodarse de modo inteligente al medio, como lo haría un chimpancé, pues esto ocurre ya antes de que el niño empiece a hablar. Será, sin embargo, la Antropología evolucionista posterior la que resalte de modo esencial a las habilidades manuales como la principal  palanca  autorregulativa  que  nos aleja del mundo animal, pues gracias a la especificidad de tales manos exentas, desarrolladas en consonancia con la bipedestación, como ya había señalado el propio Darwin en El origen del hombre, fue posible el surgimiento de la industria técnica, sobre todo a partir del denominado homo hábilis, hace unos 2 millones de años.

     Con ello quedan definidos precisamente los sujetos humanos como términos, no ya meramente inerciales, como una piedra, ni meras conciencias para las que el mundo es algo primordialmente “ante los ojos” (Vorhandenheit), sino como seres dados en un “mundo a la mano” (Zuhandenheit), como sostuvo Heidegger en Ser y Tiempo. Pues definir al hombre como un sujeto corpóreo que opera originaria y esencialmente con sus manos es rectificar el Primer Principio fichteano según el hilo conductor del “complejo tecnológico transformacional” del que habla Gustavo Bueno. La actividad manual es entonces, en tanto que un principio de autorregulación conductual, la esencia del sujeto humano representada por este Primer Principio en el sentido de principal órgano corporal de adaptación y transformación humana del medio y del propio ser humano en su evolución. Por tanto no es ya la Autoconciencia reflexiva del Yo fichteano el fundamento último del saber humano, sino la Operatoriedad manual humana principalmente, que actúa como condición de posibilidad de dicho saber, en tanto que con ella se desarrolla una técnica que permite la construcción normativizada, y no meramente rutinaria, de instrumentos como un hacha de sílex, que han sido trascendentales por sus consecuencias en la creación de un poderoso mundo humano para alejarnos del resto del reino animal. En tal sentido señalaba Bergson, recogiendo una afirmación de Aristóteles, a la mano humana como un “instrumento de instrumentos”, como el instrumento orgánico para fabricar instrumentos inorgánicos, en el sentido de que conserva una especie de capacidad reflexiva como la que tenía la Autoconciencia fichteana. Así como Fichte decía que el Yo reflexivo de la Autoconciencia pone al Yo perceptivo de la sensibilidad externa, podemos decir que la mano instrumento humana pone o funda al instrumento técnico que nos da acceso a la racionalidad estrictamente humana.

      Piaget evita el determinismo y la falta de libertad, a que puede conducir  la  dependencia  del  medio natural, al sostener que un ser vivo, aunque este determinado por el medio, en tanto que tiene la capacidad de moverse por si mismo, puede autorregular sus movimientos y acciones, al coordinarlos por medio de sus habilidades manuales y corporales. Por ello es libre, no ya en un sentido absoluto, como el Yo de Fichte, sino en un sentido relativo, en tanto que, por dichas habilidades operatorias, -que ya no son meros instrumentos de la conciencia, como pensaba Fichte, sino que son instrumentos prístinos u originarios, fruto de la propia evolución biológica-, puede escapar o vencer al determinismo natural que le presenta resistencia, en tanto que se adapta a él. Nuestra libertad está, pues, no ya en función de una autonomía Kantiana, recogida por Fichte, del Yo consciente, cuanto en función de nuestras habilidades operatorias, las cuales tienen su origen como transformación evolutiva de los instintos o rutinas de la propia vida inconsciente o preconsciente.

   Piaget, al admitir la dependencia del medio, admite pues dialécticamente, como Fichte, que el origen y desarrollo de nuestras acciones y operaciones, no surge de la Nada, no es por ello algo hipostasiado, sino que supone un No-Yo, un medio natural que se nos resiste, lo cual debe ser recogido como un Segundo Principio. Pero al ser un medio biológico positivo, este Segundo Principio de las Operaciones,  no se reduce a un mero No-Yo, a un Principio puramente lógico-negativo, sino que dicho medio entorno presenta resistencias concretas a nuestra conducta, pero también facilidades, que se pueden determinar positivamente, por ciencias como las ciencias positivas (ciencias físicas, químicas, biológicas, sociológicas, psicológicas etc.) con vistas a una acción inteligente para controlarlas.

     Piaget precisa esta idea entonces añadiendo, en un sentido ya no idealista, sino vitalista, lo que podemos considerar como un equivalente del Tercer Principio de Fichte, al suponer que la Adaptación evolutiva al medio se lleva a cabo a través de dos funciones opuestas, pero dadas en reciprocidad: la Asimilación y la Acomodación. El organismo, en vez de someterse pasivamente al medio, lo modifica asimilándolo a las estructuras que le son  familiares, a las  estructuras propias disponibles,  incorporando los objetos a sus “esquemas de acción” conductuales, como hace un niño cuando ante objetos desconocidos ensaya sus esquemas de acción más habituales, chupando, golpeando, frotando, arrojando los objetos, etc., para incorporarlos a su conducta práctica cotidiana. Así, cuando al chuparlo no obtiene alimento descubre, sin embargo, que le proporciona un placer que le calma. O cuando arroja los objetos no es por capricho, sino porque está experimentando como un científico, dice Piaget, para ver si se rompen o rebotan. Así amplia su conocimiento del mundo y empieza a distinguir una pelota de algo que no lo es, como una esfera de cristal, por ejemplo. Al mismo tiempo, si se produce alguna dificultad en el manejo de los objetos, el organismo lleva a cabo acciones de acomodación a la nueva situación, como cuando el niño debe estirar los brazos para golpear un objeto distante, que no puede alcanzar en su posición habitual, etc. De esta forma sus esquemas cognoscitivos van cambiando, como cuando un niño que tiene el esquema de la figura de un caballo, y en el Zoo lo aplica a una jirafa, su madre le hace sustituir o acomodar su esquema del caballo al de una jirafa, diciéndole que el cuello de la jirafa es más largo, por lo que no es un caballo.

     Fichte pretendía explicar desde su Tercer Principio la totalidad del saber humano, tanto del teórico como del práctico por medio del dualismo actividad/pasividad del Sujeto respecto al Objeto para generar las representaciones cognoscitivas prácticas (actividad) y teóricas (pasividad). Según él todas las representaciones de los objetos mundanos se reducían a estas dos: las representaciones naturales que se nos imponen necesaria y pasivamente, como cuando oímos una explosión, y las representaciones que creamos libremente con nuestra imaginación, como, por ejemplo, un centauro. Las primeras son las que Kant analiza en la Critica de la razón pura y las segundas, las representaciones morales o estéticas, las que analiza en las otras dos Críticas. Si en el Tercer Principio, en el que la oposición entre un Yo finito y un No-Yo finito, según la formula Yo (Yo/No-Yo), consideramos que el Yo es pasivo y el No-Yo activo (entendiendo dialécticamente que pasivo/activo son términos relativos), tenemos lo que Fichte llama la serie de las representaciones reales de las cosas. Cuando consideramos lo contrario, esto es, que el Yo es activo y el No-Yo natural se nos resiste de modo pasivo, entonces surge la serie ideal de las representaciones morales, por ejemplo, cuando reprimimos nuestros instintos naturales en base a principio ideales, éticos. El problema está en que Fichte sigue aquí preso del dualismo kantiano entre Naturaleza y Espíritu que pretendía superar.

     Pero Piaget consigue evitar dicho dualismo al plantear desde su Principio de Adaptación con las funciones de Asimilación y Acomodación, tres posibilidades de generar la totalidad de las estructuras cognoscitivas: si la Asimilación predomina sobre la Acomodación, tenemos, como es en el caso de los juegos de construcción en los niños analizados por Piaget, una especie de conocimiento propio de la actividad técnica humana. Si la Acomodación predomina sobre la Asimilación, como ocurre en los juegos infantiles de imitación, tenemos el conocimiento artístico. Y si hay un equilibrio entre ambas funciones tenemos el conocimiento propiamente inteligente, base de los saberes científicos y filosóficos.



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